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sábado, 19 de setembro de 2015

Hombres armados, quizá de Al Qaeda, queman y saquean una parroquia católica en la capital de Yemen

Fides / El País  18 septiembre 2015

Emblema de Al Qaeda en Yemen, donde
una guerra a diversos bandos afecta
a los pocos cristianos del país
La Iglesia de la Sagrada Familia en Adén (Yemen), también llamad de San José, ha sido saqueada e incendiada por unos hombres armados no identificados, pero según los observadores podría pertenecer a Al Qaeda, que está arraigada en la región.

La ciudad portuaria, situada al sur del país, había sido reconquistada hace unos meses por las fuerzas leales al presidente Abdel Rabbo Mansour Hadi, que luchan contra los rebeldes Houthi.

El 15 de septiembre el primer ministro Khaled Bahah volvió a Adén con una delegación de siete miembros del gobierno en el exilio. El pasado 11 de mayo, también en Adén, los bombardeos llevados a cabo por las fuerzas aéreas de Arabia Saudita habían golpeado a otra parroquia, la Iglesia de la Inmaculada Concepción, que había sido ocupada por los rebeldes Houti a principios de mayo.

En el país de la Península Arábiga, antes del conflicto, el cuidado pastoral de la pequeña comunidad católica lo realizaban cuatro sacerdotes indios.

En las últimas décadas, un signo elocuente de la presencia cristiana en Yemen ha estado representado por las Hermanas de la Madre Teresa, que en cuatro ciudades diferentes iniciaron obras de caridad en favor de los ancianos, los discapacitados y los enfermos.

En el diario El País se da más información:

“Al Qaeda ha destruido la última iglesia católica de Adén”, lamenta un embajador yemení en el exilio. Para él, musulmán como el 99 % de los yemeníes, el gesto de intransigencia no sólo pone de relieve el peligro yihadista, sino que va en contra de la riqueza cultural de su país.

Hasta la retirada del Reino Unido en 1967, Adén contó con 22 iglesias para atender a sus numerosos residentes británicos. Pero incluso después, varias de ellas siguieron funcionando. Sus feligreses eran trabajadores indios y filipinos, refugiados africanos y una pequeña minoría cristiana local cuya fe arraigó durante la dominación etíope del siglo V.

La práctica de religiones distintas del islam ha retrocedido significativamente desde la reunificación del país en 1990. Los cristianos yemeníes, apenas un puñado de familias, se concentraban en esa ciudad del sur. La presión social hizo que muchos de ellos se fueran convirtiendo al islam. No obstante, a finales de los años ochenta del siglo pasado, el gran muftí de Yemen emitió una fetua en la que defendía que se debía permitir a los cristianos que practicaran su culto “igual que los musulmanes son libres para practicar el suyo en Occidente”.

En 2011, aún había en uso tres iglesias católicas y una anglicana en Adén. Además de la citada de la Sagrada Familia, en el barrio de Crater, la de la Inmaculada Concepción, en Maalla, y la de san Francisco de Asís y la de Cristo (anglicana), en Tawahi. Aunque no hay noticias del estado en el que se encuentran, la violencia del último año, con la toma de la ciudad por los Huthi en marzo y los bombardeos de la coalición a partir de entonces, provocaron la huida de muchos habitantes, y los cristianos se encontraban sin duda entre los más vulnerables.


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