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segunda-feira, 20 de fevereiro de 2017

Los dominicos abrieron su convento a cientos de feministas anti Trump y esto es lo que ocurrió

Un hermano relata cómo hablaron de los santos y la Iglesia a muchas anticatólicas
Los dominicos dieron una lección a las feministas y aprovecharon para hacer presente a Cristo

ReL 20 febrero 2017

En cualquier circunstancia y en cualquier lugar se puede hacer presente las enseñanzas de Cristo, por complicado que parezca. Cualquier momento puede ser una oportunidad aunque sea en una multitudinaria marcha de feministas radicales que marchaban en Washington DC contra el nuevo presidente Trump.

Esto es lo que hicieron los dominicos que tenían su convento en la calle por la que discurría esta marcha, en la que muchas de las mujeres portaban pancartas abortistas y contra la Iglesia. Sin embargo, lejos de cerrar la casa a cal y canto tuvieron “misericordia” de aquellas que les odiaban.

Uno de estos dominicos era Martin Davis, que se convirtió al catolicismo cuando estudiaba finanzas en la universidad. Según cuenta, su conversión se produjo después de de estudiar la historia de la civilización occidental. Y esa pasión por el estudio le llevó a Dios y más tarde a la vocación a la vida religiosa, en este caso a la Orden de Predicadores.

Martin Davis OP fue uno de los hermanos dominicos que llevó a la práctica el amor al enemigo que predicó Jesucristo y que defiende la Iglesia
La providencia de que fuera Santa Inés
Durante la marcha feminista, algunas de las manifestantes necesitaban ir al baño y vaios frailes decidieron dejar que un pequeño grupo utilizase sus aseos. Sin embargo, cuando se dieron cuenta eran cientos de mujeres las que hacían cola. De repente, en el interior del convento había extremistas con mensajes que atentaban contra la Iglesia.

Pero esa fue la oportunidad de los dominicos para hablarles de Dios y de la importancia de la vida humana, algo que a buen seguro no esperaban escuchar aquel día estas feministas. Además, la providencia quiso que ese día fuera Santa Inés, virgen y mártir adolescente.

Martin Davis relata en primera persona en Aleteia lo que sucedió el pasado 21 de enero, cómo estos dominicos les hablaron de Dios, debatieron con ellas y cómo reaccionaron éstas ante sus palabras:

“Jesucristo fue incautamente caritativo”, me dijo un sabio fraile después de que cientos de personas de pusieran en fila para usar el baño de un convento dominico.

No se habían preparado baños higiénicos para la Marcha de las mujeres que tuvo lugar en Washington el día después de la inauguración de la Administración Trump. Estaba en el convento dominico que se encuentra en la calle National Mall, y he visto que muchos manifestantes buscaban un baño. Notando su desesperación, algunos frailes dejaron amablemente que una decena de manifestantes utilizasen los baños públicos del convento. Pero, inesperadamente, en poco tiempo se creó una fila de cientos de personas en busca de alivio.

"Desagradables mensajes anticatólicos"
Aunque quería ayudar a los que lo necesitaban, este pequeño acto de misericordia me hizo entrar en ansiedad. No sólo una gran muchedumbre se congregaba en el convento, sino que en ella había muchas camisetas y gorros con desagradables mensajes anti católicos: pro-aborto, vulgares, algunos incluso pornográficos. Aunque los que llevaban estas cosas tuvieron la cortesía de cubrirlas. El fervor que empujaba a estas personas a bajar a la plaza no estaba tan arraigado como para hacer a estas personas maleducadas contra seres de carne y hueso.

Además, me di cuenta de que no todos los manifestantes estaban movidos por las mismas ideas. Algunos de ellos simplemente no querían que sus hijas crecieran en un mundo que las maltrataba y las consideraba objetos.

Muchas de las asistentes que supuestamente protestaban contra Trump en realidad defendían los postulados del feminismo más radical
Mostrar a las feministas las enseñanzas de la Iglesia
Y, hablando con muchos de ellos durante un par de horas, encontré otros puntos de reflexión muy interesantes. Ciertamente, en materia de aborto, varios de ellos tenían una opinión radicalmente opuesta a la doctrina de la Iglesia; pero logré entablar con ellos un debate sobre las enseñanzas de la Iglesia sobre la dignidad de la mujer, de los trabajadores y de los pobres, así como la importancia del medio ambiente.

Me sorprendió el ver a algunos manifestantes que, por su propia espontánea voluntad, empezaron a recoger dinero para la iglesia. Se pasaron una gorra (me pidieron que no leyera las palabras cosidas en la parte frontal, y no lo hice). En un par de horas, sin pedirlo los frailes en ningún momento, fueron donados a la iglesia cientos de dólares.

Fascinadas por la vida religiosa
Muchos incluso quedaron fascinados por la vida religiosa y por los hábitos que llevamos.
Hubo una situación particular: algunas personas llevaban las camisetas con el lema “Quitad vuestros rosarios de mis ovarios”… ¡y estaban justo junto a hombres que llevaban rosarios colgados de los cinturones! Pero esto no les impidió mostrar curiosidad sobre qué nos había llevado a vivir una vida dedicada a Cristo.

Tratándose de un público difícil, pensé que podría hablarles de la santa del día, que era (de forma increíblemente oportuno), santa Inés. Santa Inés era una chica de 12 años que murió mártir tras haber rechazado casarse con un hombre romano, porque espiritualmente estaba ya casada con Jesucristo. La historia de una joven muchacha que se resistía a las autoridades romanas pareció cautivar el corazón de algunos (una mujer dijo que “sintió escalofríos” escuchando la historia de santa Inés). Quizás no todos apreciaron en seguida la centralidad de la gracia de Jesucristo, pero quizás algunos hayan empezado a considerar el Evangelio de forma más profunda.

La fuerza del Evangelio
Esta experiencia, aunque ciertamente muy rara y a veces embarazosa, me dejó con la impresión de que, a pesar de las diferencias, muchas personas tienen un sentido de la cortesía y de la generosidad que va más allá de lo que las noticias nos muestran. A menudo es posible encontrar un terreno común en muchas cuestiones, si nos tomamos el tiempo de hablar con los demás.

Quizás soy demasiado optimista, pues todo esto sucedió sólo porque estas personas necesitaban usar el baño. Pero la fuerza del Evangelio y de los santos puede llegar en verdad lejos…

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