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terça-feira, 28 de março de 2017

Emmanuel nació y fue bautizado en la Fragata Canarias: su madre fue rescatada en el Mediterráneo

ReL  27 marzo 2017

El teniente López da de comer al pequeño Emmanuel, su ahijado
El pasado lunes la Fragata Canarias, de misión por el Mediterráneo, rescató una patera a la deriva. En ella se encontabra una mujer de nombre Adesuwa en un estado tan avanzado de gestación que se puso de parto. El niño, llamado Emmanuel, nació en la enfermería y allí mismo fue bautizado gracias a que en el buque había un capellán. Y todo gracias al médico que la atendió, el teniente López, que además de encomendarse a Dios para el parto quiso ser el padrino del pequeño. José Calderero cuenta su historia en Alfa y Omega:

Ha vuelto a ocurrir. Por segunda vez, una joven inmigrante ha dado a luz a bordo de una fragata de la Armada Española. En diciembre, Muna nació en la enfermería de la fragata Navarra, y este miércoles Enmanuel hizo lo propio en la fragata Canarias, barcos ambos destinados en el Mediterráneo y que han rescatado a miles de inmigrantes que intentaban cruzar las peligrosas aguas del mar en busca de un futuro mejor.

En esta ocasión, al alumbramiento le ha seguido el bautizo del niño gracias al médico de la fragata Canarias, el teniente Francisco Javier López Carmona, que, tras atender el parto, preguntó por su religión a Adesuwa –madre del niño y de fe católica- y le informó de que existía la posibilidad de bautizarlo inmediatamente gracias a la presencia en el buque de uno de los capellanes castrenses.

Dios con nosotros
“El lunes rescatamos a 638 personas del mar. Entre ellas había 9 madres gestantes”, cuenta a Alfa y Omega el teniente López. Un día después, el médico decidió dejar ingresada a Adesuwa en la enfermería de la embarcación por su avanzado estado de gestación.

A las 20 horas, Adesuwa “empezó a tener contracciones” y a las 02:10 de la mañana –con 2,2 kg y 50 cm de altura- nació Enmanuel, que como explica la Biblia en el primer capítulo del Evangelio de San Mateo “significa Dios con nosotros”.

Durante el alumbramiento, “yo me encomendaba al Señor: ‘Dios mío no me puedes abandonar. Ni a mí ni a los que estamos haciendo lo que estamos haciendo’. Y no lo hizo. Siempre nos ayudó y nos marcó, como dicen en mi pueblo, ‘la linde por la cual tenemos que caminar. Y salió todo perfecto”, asegura López Carmona. “Tantas veces te encomiendas al Señor para que nos ayude y aquí no nos ha fallado, nunca nos ha fallado”, añade con un tono de confianza en Dios que se le nota incluso a través del hilo telefónico.

De la patera a la barca de Pedro
Tras el parto, los sanitarios le preguntaron por su religión. Adesuwa era tan católica como el médico que la atendía. “Aprovechando que el capellán castrense estaba en el barco, le dije que existía la posibilidad de que el niño fuera bautizado”, explica el teniente. Adesuwa aceptó de inmediato.

La madre y el bebé, junto al personal de las Fuerzas Armadas que les atendieron en la enfermería en la que fue bautizado Emmanuel
El bautizo tuvo lugar en la enfermería de la fragata. “Fueron unas circunstancias muy llamativas: dentro de la propia enfermería, con nuestra bandera nacional al frente, con todo el personal que había participado y junto al Comandante”.

Francisco Javier ejerció de padrino de Enmmanuel. “Es algo que te sale del alma. No lo dudé. Fue un momento de satisfacción personal y satisfacción del alma”, asegura a Alfa y Omega. “Ser el padrino del niño es de las cosas de las que me siento más orgulloso”, añade.

Ayuda espiritual y material
 Tras el rescate del lunes, la fragata Canarias puso rumbo al puerto italiano de Messina, donde desembarcaron las 638 personas. Adesuwa y Enmanuel fueron llevados inmediatamente al hospital.

Alfa y Omega conversa telefónicamente con el teniente mientras la fragata Canarias se aleja poco a poco del puerto en dirección al Mediterráneo, donde la embarcación participa en la operación Sophia. La misión –impulsada por el Consejo de la UE en 2015- es “luchar contra las redes de tráfico de personas, prevenir flujos de migración irregular y evitar que muera más gente en el mar”, explica el Ministerio de Defensa.

A pesar de las cada vez más millas que separan a Enmanuel de su padrino, Francisco Javier López Carmona “no quiere perder el contacto” y está dispuesto a llevar a cabo sus funciones como padrino. “En primer lugar, rezando por el ahijado. Y me gustaría añadir una ayuda material. En la medida de mis posibilidades no les voy a abandonar”, asegura.

“Sé que es difícil” pero “no voy a cejar en el empeño de mantener ese vínculo”. “Si pudiéramos tenerlos en casa, serían uno más de la familia. Sé que no es posible. Es una utopía. Pero si se pudiera materializar no lo dudaríamos”, concluye.

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