quarta-feira, 31 de janeiro de 2018

Beato Luigi Variara, 1 de febrero

Juan Pablo II lo beatificó el 14 de abril de 2002

Salesianos
El Beato Luigi Variara (Foto: Salesianos)
«La mirada de un santo, exceptuando la de Dios, no tiene parangón con ninguna otra. Penetra los entresijos del corazón, consuela, anima, seduce, arrastra… Luigi tuvo esta experiencia con Don Bosco y se propuso conquistar el cielo»
De entre los muchos jóvenes que Don Bosco conmovió con su poderoso carisma, algunos conquistaron la santidad y uno de ellos fue Luigi, un muchacho nacido el 15 de enero de 1875 en Viarigi, Asti, Italia. Estudiaba en Valdocco y fue de los tantos que acogió expectante y lleno de júbilo al fundador mientras compartía juegos con otros compañeros en el patio del Oratorio.
Nadie es capaz de mirar como un santo, excepto Dios. Y desde esta perspectiva contempla aquél lo que le rodea. Luigi se sintió profundamente traspasado por la mirada de Juan al punto de cambiarle la vida. Y llevado de su mano, urgido por la autoridad moral, compendio de la virtud que destilaba, junto a su ternura y aliento, se adentró por las formidables veredas de la perfección. Tenía que ser así, porque un santo no busca prosélitos, no espera que revierta en él la atención y gratitud de las personas a las que se dirige, sino que vuelen hacia Dios. De tanta generosidad emana una fuerza misteriosa que atrae a todos con independencia de edades y condiciones.
Luigi acariciaba la idea de encontrarse con Don Bosco, como él mismo narró de forma deliciosa: «Estábamos en la estación de invierno. Jugábamos una tarde en el amplio patio del Oratorio, cuando de repente se oyó gritar de un lado a otro: ¡Don Bosco!… ¡Don Bosco! Instintivamente nos abalanzamos todos hacia el sitio donde aparecía nuestro buen Padre, a quien sacaban a dar un paseíto en un coche. Pronto se vio Don Bosco rodeado de su querida turba infantil. Yo buscaba afanosamente el modo de situarme en algún punto donde pudiera verlo a mi gusto, pues deseaba ardientemente conocerlo. Me acerqué lo más que pude y, en el momento de ser ayudado a subir al coche, me dio una dulce mirada y sus ojos se fijaron detenidamente en mí; tenía la seguridad de haber conocido a un santo y que ese santo había leído en mi alma algo que solo Dios y él pudieron saber».
Cursó estudios eclesiásticos y antes de ser ordenado partió a Colombia, a un lugar donde habitaba el dolor de forma desgarrada: el leprosorio de Agua de Dios. Así lo soñó y demandó a sus superiores. Don Rúa se lo había concedido dando respuesta a la petición efectuada por el padre Unía que se hallaba en el lazareto y que lo seleccionó personalmente en Turín. Llegó el intrépido apóstol en 1894, con 19 años, entregando a Cristo el néctar de su juventud. Portaba la gracia de tocar el corazón de todos con sus muchas cualidades que aliviaron a los enfermos; una de ellas la música, cuyas notas se extendían por aquél valle de lágrimas a través de la banda musical que él mismo creó. Fue ordenado sacerdote en 1898 y centró su labor apostólica entre la infancia y la juventud herida por tantas desdichas. Lo tenía claro: «Nadie sirve más a Jesús, que el que sirve a los enfermos en nombre de Jesús». Les prestó su voz luchando por sus legítimos derechos y persiguió la justicia en bien de todos en una época que aislaba cruelmente a los afectados por la lepra. Con su valentía y tesón contribuyó a mejorar la situación. Fue un ángel de esperanza.
Dos centenares de jóvenes mujeres que, o bien habían contraído la enfermedad, o ésta era triste patrimonio de sus padres, se formaban bajo la atenta mirada del padre Variara como integrantes de la Asociación de Hijas de María. Por sus circunstancias personales era impensable que la llama de la vocación que prendía en el espíritu de la mayoría pudieran encauzarla en algún Instituto religioso. Y Luigi, consciente de la situación, en 1905 les dio la Congregación de las Hijas de los Sagrados Corazones y esta consigna: «Ser todas de Jesús, he ahí vuestro anhelo y vuestro cielo». Ellas se ofrecían gozosas a Cristo como víctimas expiatorias. Que estos enfermos tuvieran una Institución donde canalizar su entrega religiosa era algo inexplorado en la Iglesia. Seguro que en las numerosas dificultades que tuvo que atravesar a partir de ese momento, el recuerdo de Don Bosco fue acicate para los días y noches de Luigi, alumbrándole en su quehacer junto a María Auxiliadora y sosteniéndole ante la incomprensión del estamento eclesial y la reticencia de ciertos superiores suyos.
Sensato, humilde, prudente y abnegado, no sin dolor, abrazado a la cruz, en 1919 obedientemente partió hacia nuevas misiones confiando a la Virgen su obra. Pasó por Bogotá, Mosquera, Barranquilla y Táriba, pero jamás olvidó a los enfermos ni a sus hijas, que sostuvo con una correspondencia epistolar de tal hondura que tuvo un peso fundamental en su causa de beatificación. Cuando se sintió morir, pidió que le enviaran a Cúcuta. No era el lazareto, pero se hallaba en la tierra que había regado con sus sufrimientos. Murió el 1 de febrero de 1923. Tenía 48 años. Había sido fidelísimo a esta convicción: «Seamos pues firmes en la vocación, humildes ante Jesús y solo a Jesús busquemos en todo». Juan Pablo II lo beatificó el 14 de abril de 2002.
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Audiencia General: “Dios mismo nos habla” en la liturgia de la Palabra

Resumen de la catequesis en español

El Papa Francisco bendice a un niño en la Audiencia General © Vatican Media
El Papa Francisco Bendice A Un Niño En La Audiencia General © Vatican Media
(ZENIT – 31 enero 2018).- A través de la Palabra, “Dios mismo nos habla y nosotros lo escuchamos poniendo en práctica lo que dice”.
El Papa Francisco ha dedicado la catequesis de esta semana en la Audiencia General a la liturgia de la Palabra, siguiendo su ciclo de catequesis sobre la Santa Misa.
La Audiencia General se ha celebrada la mañana del miércoles, 31 de enero de 2018, en la plaza de San Pedro, con miles de peregrinos provenientes de Italia y de muchos otros países, como España, Francia, Brasil, Polonia, Argentina, etc.
En la liturgia de la Palabra las páginas de la Biblia dejan de ser un texto escrito para ser “palabra viva de Dios”. Él mismo nos habla y nosotros lo escuchamos poniendo en práctica lo que dice.
«No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios», Francisco ha recordado esta palabras y ha asegurado que tenemos “necesidad” de escuchar la Palabra de Dios.
La Palabra –ha señalado Francisco– es una parte constitutiva de la celebración eucarística, en la que nos reunimos para escuchar lo que Dios ha hecho y quiere hacer por nosotros.
Alimento de vida espiritual
De hecho, hablamos de liturgia de la Palabra como de una «mesa» que el Señor dispone para alimentar nuestra vida espiritual, tanto con las lecturas del Antiguo y Nuevo Testamento, como también del salmo responsorial.
La proclamación litúrgica de las lecturas, con las antífonas y cantos tomados de la Sagrada Escritura, “manifiestan y favorecen la comunión eclesial”, y acompañan nuestro camino de fe, ha indicado el Papa.
Asimismo, Francisco ha exhortado a valorar la liturgia de la Palabra, “formando lectores y creando un clima de silencio” que favorezca la experiencia del diálogo entre Dios y la comunidad creyente.
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Audiencia General: Mirar a san Juan Bosco como el “educador ejemplar”

Saludo a los jóvenes, enfermos y recién casados

El Papa Francisco en la Audiencia General del 31/01/2018 © Vatican Media
El Papa Francisco En La Audiencia General Del 31/01/2018 © Vatican Media
(ZENIT – 31 enero 2018).- El Papa Francisco ha invitado a los jóvenes a mirar a san Juan Bosco como el “educador ejemplar”.
El Santo Padre se ha dirigido a los jóvenes, enfermos y recién casados en la Audiencia General, invitándoles a seguir el ejemplo de san Juan Bosco, “padre y maestro de la juventud”, cuya fiesta celebramos, hoy, 31 de enero de 2018.
Así, Francisco ha animado a los jóvenes a mirar a san Juan Bosco como al “educador ejemplar” y a los enfermos a seguir su ejemplo, “confiad siempre en Cristo crucificado”, les ha dicho.
A los recién casados, el Pontífice les ha propuesto recurrir a su intercesión para “asumir vuestra misión conyugal con un  generoso compromiso”.
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Audiencia General – 31 enero 2018

Palabra de Dios: “La escuchamos con los oídos y pasa al corazón”

Francisco invita a los niños a subir al papamóvil © Vatican Media
Francisco Invita A Los Niños A Subir Al Papamóvil © Vatican Media
(ZENIT – 31 enero 2018).- “La Palabra de Dios se abre camino dentro de nosotros”, ha anunciado Francisco. “La escuchamos con los oídos y pasa al corazón; no se queda en los oídos; tiene que llegar al corazón y del corazón pasa a las manos, a las buenas obras”.
El Santo Padre ha dedicado la 7ª catequesis sobre la Santa Misa a la liturgia de la Palabra, esta mañana en la Audiencia General, 31 de enero de 2018, celebrada en la plaza de San Pedro.
El Santo Padre inició un ciclo de catequesis sobre la Eucaristía el pasado 8 de noviembre de 2017. La última reflexión del Papa dentro de este ciclo estuvo dedicada a los ritos de introducción de la Misa, y fue pronunciada el 10 de enero de 2017.
Francisco se ha referido a la Sagrada Escritura como “palabra viva”: Las páginas de la Biblia dejan de ser un escrito para convertirse en “palabra viva, pronunciada por Dios” –ha afirmado– “Es Dios que, a través de la persona que lee, nos habla y nos interpela a nosotros, que lo escuchamos con fe”.
Es el Señor quien nos habla
“¡La Palabra de Dios es la Palabra de Dios!”, ha advertido el Pontífice. “Sustituir esa Palabra con otras cosas empobrece y compromete el diálogo entre Dios y su pueblo en oración”.
“He oído que alguno, si hay una noticia, lee el periódico porque es la noticia del día –ha narrado el Papa–. “¡No! El periódico se puede leer después. Pero allí se lee la Palabra de Dios. Es el Señor quien nos habla”.
RD
Sigue la catequesis completa del Santo Padre, pronunciada esta mañana en italiano, en la Audiencia General, y traducida al español por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
Catequesis del Papa Francisco
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Hoy continuamos con las catequesis sobre la santa misa. Después de hablar sobre los ritos de introducción consideramos ahora la Liturgia de la Palabra, que es una parte constitutiva porque nos reunimos para escuchar lo que Dios ha hecho y todavía tiene la intención de hacer por nosotros. Es una experiencia que tiene lugar “en vivo” y no de oídas, porque “cuando se leen las sagradas Escrituras en la Iglesia, Dios mismo habla a su pueblo, y Cristo, presente en la palabra, anuncia el Evangelio.” (Instrucción General del  Misal Romano, 29, ver Const. Sacrosanctum Concilium, 7; 33). Y cuántas veces mientras se lee la Palabra de Dios, se charla: “Mira ése, mira ésa, mira el sombrero que se ha puesto aquella: es ridículo”. Y se empieza a comentar. ¿No es verdad? ¿Hay que hacer comentarios mientras se lee la Palabra de Dios? (responden: “¡No!). No, porque si charlas con la gente no escuchas la Palabra de Dios. Cuando se lee la Palabra de Dios en la Biblia –la primera lectura, la segunda, el salmo responsorial y el evangelio- tenemos que escuchar, abrir el corazón, porque es Dios mismo quien nos habla y no tenemos que pensar en otras cosas o decir otras cosas ¿De acuerdo? Os explicaré que pasa en esta Liturgia de la Palabra.
Las páginas de la Biblia dejan de ser un escrito para convertirse en palabra viva, pronunciada por Dios. Es Dios que, a través de la persona que lee, nos habla y nos interpela a nosotros, que lo escuchamos con fe. El Espíritu, “que habló a través de los profetas” (Credo) e inspiró a los autores sagrados, hace que “la Palabra de Dios realice efectivamente en los corazones lo que suena en los oídos” (Leccionario, Introd., 9). Pero para escuchar la Palabra de Dios también hay que tener el corazón abierto para recibir la palabra en el corazón. Dios habla y nosotros lo escuchamos, para después poner en práctica lo que hemos escuchado. Es muy importante escuchar. A veces, quizás, no entendemos del todo porque hay algunas lecturas un poco difíciles. Pero Dios nos habla igual de otra manera. (Hay que estar) en silencio y escuchar la Palabra de Dios. No lo olvidéis. En misa, cuando empiezan las lecturas, escuchamos la Palabra de Dios.
¡Necesitamos escucharlo! Es, efectivamente, una cuestión de vida, como bien recuerda la certera frase  “no solo de pan vive el hombre, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios” (Mt 4, 4). La vida que nos da la Palabra de Dios. En este sentido, hablamos de la Liturgia de la Palabra como de la “mesa” que el Señor prepara para alimentar nuestra vida espiritual. La mesa litúrgica es una mesa abundante, servida en gran parte con los tesoros de la Biblia (véase SC, 51), tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento porque en ellos  la Iglesia anuncia el único e idéntico misterio de Cristo (véase Leccionario, Introd., 5). Pensemos en la riqueza de las lecturas bíblicas presentes en los tres ciclos dominicales que, a la luz de los Evangelios sinópticos, nos acompañan durante el año litúrgico: una gran riqueza. Aquí también deseo recordar la importancia del Salmo responsorial, cuya función es favorecer la meditación sobre lo que se ha escuchado en la lectura que lo precede. Es bueno que el salmo se valorice cantando  al menos en la respuesta (véase OGMR, 61; Leccionario, Introd., 19-22).
La proclamación litúrgica de dichas lecturas, con los cantos procedentes de la Sagrada Escritura, expresa y fomenta la comunión eclesial, acompañando el camino de todos y cada uno de nosotros.  Así se entiende porqué algunas decisiones subjetivas, como la omisión de las lecturas o su sustitución por textos no bíblicos, estén prohibidas. He oído que alguno, si hay una noticia, lee el periódico porque es la noticia del día. ¡No! ¡La Palabra de Dios es la Palabra de Dios!. El periódico se puede leer después. Pero allí se lee la Palabra de Dios. Es el Señor quien nos habla. Sustituir esa Palabra con otras cosas  empobrece y compromete el diálogo entre Dios y su pueblo en oración. Por el contrario,  (se requiere) la dignidad del ambón y el uso del Leccionario, la disponibilidad de buenos lectores y salmistas. Pero hay que buscar buenos lectores, que sepan leer, no esos que leen (tragándose las palabras) y no se entiende nada. Es así. Buenos lectores. Tienen que ensayar antes de misa para leer bien. Y así se crea un clima de silencio receptivo.
Sabemos que la palabra del Señor es una ayuda indispensable para no perdernos, como reconoce el salmista que, dirigiéndose  al Señor, confiesa: «Lámpara para mis pasos es tu palabra, luz en mi camino» (Sal 119,105). ¿Cómo podríamos enfrentar nuestra peregrinación terrena, con sus fatigas  y sus pruebas, sin ser nutridos e iluminados regularmente por la Palabra de Dios que resuena en la liturgia?
Ciertamente, no es suficiente escuchar con los oídos, sin recibir la semilla de la Palabra divina en el corazón, para que dé fruto. Recordemos la parábola del sembrador y los diferentes resultados según los diferentes tipos de terreno (véase Mc 4, 14-20). La acción del Espíritu, que hace eficaz la respuesta, necesita corazones que se dejen cultivar y trabajar, para que lo que se escucha en la misa pase a la vida cotidiana, según la admonición del apóstol Santiago: “Poned por obra la Palabra y no os contentéis solo con oírla, engañándoos a vosotros mismos” (Santiago 1:22). La Palabra de Dios se abre camino dentro de nosotros. La escuchamos con los oídos y pasa al corazón; no se queda en los oídos; tiene que llegar al corazón y del corazón pasa a las manos, a las buenas obras. Este es el recorrido de la Palabra de Dios: de los oídos al corazón y a las manos. Aprendamos estas cosas. ¡Gracias!
© Librería Editorial Vaticano
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Oriente Medio: “Sed aquellos que ponen por obra la Palabra”

Mensaje del Papa a los peregrinos de lengua árabe

El Papa bendice a un niño en la Audiencia General 31/01/2018 © Vatican Media
El Papa Bendice A Un Niño En La Audiencia General 31/01/2018 © Vatican Media
(ZENIT – 31 enero 2018).- El Papa ha exhortado a los visitantes de lengua árabe: Sed aquellos “que ponen por obra la Palabra y no os contentéis solo con oírla, engañándoos a vosotros mismos”.
El Santo Padre ha dado la bienvenida a los peregrinos de lengua árabe, especialmente a los de Oriente Medio, en la Audiencia General, celebrada este miércoles, 31 de enero de 2018, en la plaza de San Pedro.
La catequesis del Papa Francisco ha estado dedicada a la Palabra de Dios, continuando así con el ciclo sobre la Santa Misa.
En este contexto, el Papa ha señalado a los fieles de lengua árabe que “la acción del Espíritu necesita corazones que se dejen trabajar y cultivar”, y les ha dado la bendición apostólica.
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Mataron a su hijo pequeño y tuvieron que huir de Qaraqosh: «Vivimos como los primeros cristianos»

30 enero 2018


Refugiados iraquíes entre Mosul y Erbil,
capital del Kurdistán
El 6 de agosto de 2014, la ciudad iraquí de Qaraqosh cayó en manos del Daesh. Sin otra opción que la huida, los cristianos salieron de sus casas con lo puesto y unas pocas pertenencias, formando así un verdadero tsunami humanitario.

A pesar del miedo, hubo quienes se quedaron en Qaraqosh para proteger a sus familiares más ancianos. Ajenos de la gravedad de la situación, David y su primo Mirat jugaban despreocupados junto con otro amigo en el patio de su casa cuando cayó el primer misil en la ciudad, justo donde estaban los pequeños. El amigo quedó gravemente herido, sin embargo, no se pudo hacer nada por la vida de David y su primo.

El dolor por la pérdida de un hijo
Sus padres aún no han logrado superar la desoladora realidad. Adip, la madre del pequeño David, apenas pronuncia palabra y la imagen de su rostro refleja que el dolor sigue muy presente, tanto en ella como en toda la familia Alyias.

Sus vecinos también sufrieron los bombardeos  incesantes durante días: “Hacía un calor insoportable, sufrimos bombardeos durante 3 y cuatro días seguidos. Toda mi casa temblaba una barbaridad” explica Loay, el padre de familia.


Presos del miedo, cogieron su coche y algo de ropa y se pusieron rumbo a Erbil, capital del Kurdistán iraquí. El matrimonio tenía un bebé y la mujer, Haibat, estaba embarazada de su segundo hijo.

"Vivimos como los primeros cristianos"
La carretera estaba abarrotada de gente. En un trayecto que normalmente se recorre en 30 minutos ese día llegaron a Erbil en 12 horas. Al entrar en la ciudad, lo primero que hicieron fue tumbarse en el suelo de los jardines de la parroquia de Mar Elia a descansar.

Salvaron sus vidas, pero dejaron todo atrás. La familia Alyias no llevaba ni pasaporte, lo que hacía muy complicado optar a una posible salida del país. Por su parte, la familia de Loay permaneció en Erbil, ayudados en todo momento por la comunidad cristiana: “sin la Iglesia viviríamos en el desierto, sé que no estoy solo. Ha sido la Iglesia la que se ha preocupado de todos nosotros”.

Finalmente, Haibat dio a luz a su pequeño en el distrito de Ankawa, donde han vivido durante estos años en una caseta prefabricada: “vivimos como los primeros cristianos: en comunidad y compartiendo todo”.


La misericordia cristiana de Irak
Las casas de los cristianos de Qaraqosh fueron desvalijadas y empleadas como campo de tiro o de refugio para las milicias del Daesh. Los yihadistas trasladaron todas las pertenencias cristianas a Mosul, donde fueron vendidas en un mercadillo con una etiqueta identificativa que decía: “esto pertenecía a paganos”.

A pesar de todo el sufrimiento, Loay no tiene palabras de rencor ni odio contra los que expoliaron su casa y les forzaron al exilio: “seguimos las enseñanzas de Jesús, que nos enseñó a ser misericordiosos y a perdonar; pido a Dios que perdone sus pecados. No les haremos ni les deseamos nada malo”.

Tras el derrocamiento del Daesh en las ciudades del norte de Irak, los cristianos quieren volver y reconstruir sus hogares. Para hacer esto posible, Ayuda a la Iglesia Necesitadasigue con su campaña Ayúdales a volver”, que está facilitando el regreso de miles de cristianos a la Llanura de Nínive, territorio histórico del cristianismo en Irak.

Si quiere colaborar con la campaña de auxilio a los cristianos iraquíes "Ayúdales a volver" de Ayuda a la Iglesia Necesitada, puede hacerlo pinchando AQUÍ.



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«En medio de la noche comprendí, sin dudas, que existe Dios, y también el demonio: algo salió de mí»

Un testimonio real de liberación de lo demoníaco en «Desde el Infierno de Ulises al Cielo de Pablo»

El protagonista de esta historia se hundía en la angustia y depresión mientras fantaseaba con su amante
31 enero 2018


Un empresario chileno que usa el pseudónimo "Pablo de Torreones" ha escrito con detalle un proceso peculiar: su toma de conciencia de que necesitaba a Dios para sanar su matrimonio... y su descubrimiento de que lo demoníaco tenía un papel importante en su vida de adulterio, tristeza y depresión. 

Publicó su testimonio en una editorial chilena en 2011 con el título "Desde el Infierno de Ulises al Cielo de Pablo", y en 2017 ha publicado una reedición en la editorial española VozDePapel.

Cinco años con una amante... dejó su casa
Durante las primeras 40 páginas, describe los días en que, tras cinco años manteniendo una amante en secreto, su mujer lo descubre y él decide irse de casa. Su esposa le pidió hablar antes con un sacerdote y con un psicólogo, y él accedió, por contentarla.

Ella quería sanar la relación y salvar el matrimonio. Pero él solo pensaba en disfrutar de su amante, Valentina, una mujer separada, con hijos, antigua compañera de la universidad. 

Dejar su gran casa por un diminuto y feo pisito, dejar de comer bien por hacer vida de soltero, dedicarse a llevar la ropa a la lavandería él, que nunca hizo ninguna tarea del hogar... todas las incomodidades le parecían hasta interesantes, teñido todo de la emoción de "tomar las riendas de mi vida". Al principio intentó ocultar a sus hijos, de 27 y 29 años, colaboradores en su empresa, la causa de la ruptura: que tenía una amante. Pero ellos lo descubrieron. La decepción que causó a sus hijos, a otros parientes... todo le daba igual. 

Una amante no siempre cerca...
Sin embargo, su amante, Valentina, no estaba siempre disponible. Viajaba mucho, tenía cosas que hacer con sus propios hijos, a veces se enfadaba con Pablo. Y en esos momentos, él retomaba el contacto con su esposa. Mientras tanto, su mujer rezaba, incansable.

En Semana Santa de 2008, Valentina se fue a un viaje al Caribe, mientras que Pablo aceptaba pasar unos días de pesca con su esposa e hijos. Él había tenido fe en su pasado, pero en esta época se había convencido de que Dios no existía. Le parecía bien que fuese un consuelo para su mujer. De hecho, él intentaba que ella se "volcase en Jesús" para dejarlo marchar. Pero ella le dijo en varias ocasiones que lo amaba a él, a su esposo, y que su relación con Cristo no era una sustitución, sino una fuerza para amar. También le decía ella que no tenía rencores, que valía la pena recuperar la relación. 

La noche en que todo cambió de golpe
En la madrugada del domingo 23 de marzo, Domingo de Resurrección, en su alojamiento de vacaciones, en esa expedición de pesca en familia, Pablo despertó en medio de la noche, ansioso, inquieto, como tantas otras noches. Pero sintió algo especial. 


"Repentinamente percibí una sensación diferente, indefinible, casi ajena, diría, que me puso en alerta. Se lo hice notar a mi señora, quien ya también se había despertado. Mientras me escuchaba, ella comenzó a orar el rosario en voz baja. De improviso, la sensación se volvió casi corpórea y en la inquietud que me provocaba le dije a mi esposa: 'Siento como si algo estuviera saliendo, desprendiéndose de mi cuerpo'. Sí, pude captar el instante preciso en que aquello salió por completo de mí. Como si mirase por el espejo retrovisor de un vehículo en marca, constaté que la angustia padecida unos minutos antes, iniciada por primera vez en enero, quedaba en el pasado."

Aún sintió más cosas en ese momento.

"Me sentí pleno de una paz infinita que se apoderaba de todo mi ser. Al instante mi entendimiento se abrió. Comprendí, sin dejar espacio a la duda, que existe Dios, pero también el demonio. Sin poder explicarlo racionalmente, experimenté y supe que Dios, siendo más poderoso, me había regalado su gracia, arrancando un demonio de mi cuerpo". 

"¿Era esto que vivía lo que los libros de espiritualidad llaman una experiencia mística? Al poco rato percibí algo semejante a una tenue corriente eléctrica, muy agradable, recorriendo mi cuerpo de abajo hacia arriba y viceversa. Confirmó mi creencia en Dios".

En misa de Resurrección, llorando
"Al despertar en la mañana, la paz me habitaba y no tenía angustia. Mi primer pensamiento fue querer ir a misa. Después del desayuno, fui con mi señora. Lloré durante toda la eucaristía, pidiendo perdón a Dios y agradeciéndole este encuentro con Él. También mi esposa lloraba agradeciendo a Dios mi conversión". Era el Domingo de Resurrección y también él se sentía resucitado. De vuelta a Santiago de Chile, se quedó a dormir en su casa, la de su familia. Era su retorno tras 7 meses fuera. 

Al día siguiente, lunes, ambos acudieron a un nuevo terapeuta de pareja, cristiano, que le regaló una estampa de San José, patrono de la familia, invitándole a rezarle. Era el momento de superar las tentaciones de pensar en la amante. Cambió de número de teléfono móvil.

Primera confesión en décadas
Y se confesó con el director espiritual de su mujer. En ese momento Pablo solo creía en Dios y el demonio. Era el momento de conocer a Jesucristo. El sacerdote le animó a rezar el rosario y ler la Biblia cada día. En el momento de la absolución "sentí claramente que algo entraba en mi pecho dejándome una paz absoluta que jamás había experimentado". Fue a su piso de "separado" y lo cerró,  repartiendo sus cosas entre los conserjes y la señora de la limpieza. 

"En menos de 48 horas había pasado de ser un hombre no creyente a otro que creía en Dios Padre, en el Espíritu Santo, en la vida eterna, en el perdón de los pecados, en el poder de la oración y también en el demonio", escribe. 

Las tentaciones de los demonios: fantasías para distraer
El resto del libro "Desde el Infierno de Ulises al Cielo de Pablo" son reflexiones y enseñanzas sobre temas de demonología y cómo la acción del demonio puede suscitar fantasías, miedos, distraciones, angustias, etc... para distraer a la persona de lo bueno y verdadero que hay en su vida y orientarle hacia la ruptura.

Se dio cuenta, por ejemplo, que tras su experiencia mística, ya no sentía ninguna de las dolencias que había estado experimentando durante años, al menos desde 1997. Cree que la acción demoníaca entró en su vida a partir de 1992, cuando dejó de confesarse, se alejó de Dios y empezó a aceptar el pecado en su vida.

En su periodo de adulterio, por ejemplo, una y otra vez olvidaba todas las cosas buenas de su relación de décadas con su esposa, que le parecía "aburrida", aunque objetivamente había en ella muchas cosas interesantes y agradables, mientras que fantaseaba una y otra vez con actividades y encuentros con su amante. Obsesiones, enfermedades, malestares, jaquecas, sueños y engaños... De todo eso se liberó por la oración insistente de su esposa y la gracia curadora de Dios. 


El libro testimonio se puede obtener aquí en OcioHispano



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Ecos do Claustro nº 34





Actualização do Clero das Dioceses do Sul






No te metas...

Dias atrás a torcida de um clube brasileiro tentou intimidar uma equipe argentina com arruaças nas proximidades do hotel em que se hospedava. Cenas de vandalismo e insuperável boçalidade, traduzida em violência. Foi-se o tempo em que nos achávamos bons de bola. Retrato do medo de perder no campo de jogo, sob o espírito de matilha a massa tentou influir no resultado horas antes da partida. Felizmente a estratégia fracassou e a equipa argentina, historicamente brava, levou o título, com todos os méritos. Venceu a competência. O povo brasileiro precisa perceber que não se vence na marra, para então buscar no passado e no presente os melhores exemplos.

Nomeado bem mais tarde diretor da Air France, Henri Guillaumet foi um dos pioneiros da aviação postal nos Andes, onde espatifou-se com seu Potez 25, na região de Mendoza, em 1930. Passara dos noventa voos na região e era um excelente piloto. Traído pelo mau tempo, tinha tudo para entregar-se ao desespero e morrer. Caminhou, por dias e noites, sem saber onde chegaria. Se fraquejasse, ainda que pouco, ou dormisse, o faria à sombra da morte. Quando o resgatou, inacreditavelmente vivo, Saint-Exupéry escutou a frase que traduziria a epopeia: “O que eu fiz, palavra que nenhum bicho, só um homem era capaz de fazer!”. Que exemplo! Piloto e escritor, Exupéry utilizaria a façanha em seu livro “Terra dos Homens”, publicado em 1939.

A recordação deste episódio consta da introdução da coleção “Para você, Meu Filho: Grandes Vocações”, patrocinada em 1959 pela Columbus, uma empresa especializada na produção e venda de cestas de Natal. Diante da estranheza geral pela iniciativa, porquanto fora de sua finalidade jurídica, a empresa justificou a decisão revelando sua preocupação com a juventude. Os editores da coleção, depois de criteriosa observação, concluíram que existiam poucos livros  de qualidade nas livrarias, enquanto sobejavam nas bancas de jornais “histórias em quadradinhos, com heróis inventados e metidos em estranhas vestes interplanetárias, usando carabinas atómicas e vivendo aventuras sem pés nem cabeça”.

Saint-Exupéry morreu em missão aérea, em 1944. Reza a lenda que o alemão que abateu sua aeronave teria lastimado sua pontaria. O que dizer dos desvarios humanos quando os homens não se reconhecem irmãos? Existem tempos de paz? Nunca. Quando silenciam tiros e bombas, retorna a sempiterna guerra comercial, industrial e tecnológica. Para o bem da humanidade, enquanto progresso, ou para o mal de multidões enquanto gera profundas desigualdades.

Em seu livro “A nova síndrome de Vichy”, Dalrymple diz que o homem é um bicho que está sempre a comparar-se e que o tão almejado sucesso não lhe basta: é preciso também que o outro falhe para que seu contentamento seja pleno. Como negar isto diante do que vemos em nosso quotidiano? Fora da caridade, que humaniza, o lado bicho toma conta. Nossa face animal predomina e garroteia nossa espiritualidade.

Passado pouco mais de meio século da publicação de “Grandes vocações”, o Brasil está mergulhado na dissolução, sem que se promovam os bons exemplos, menos raros do que se imagina. Nossa população prisional dobrou nos últimos dez anos e a pouca repercussão deste fato assustador parece revelar que a sociedade imagina que este drama será dissipado quando a economia voltar a crescer. Ora, criminalidade e crise económica não têm dependência linear. A crise, por maior que seja – gerada na estufa da incompetência e alimentada por interesses internacionais,- depaupera, mas não corrompe necessariamente. Mesmo na mais funda miséria, ainda que a preço  heróico, os valores são preservados se a formação familiar foi sólida.

Neste momento tremula no mundo a bandeira da ideologia de género que, segundo pensadores cristãos, destrói a família. Onde brotou esta cantilena? Com que propósito veio a lume? Destruir a família só aumentará nosso drama social. Quem tenta apagar fogo com gasolina é ignorante? Ou maldoso? Os que aplaudem, inocentes, merecem ajuda. Quanto aos que sabem bem o que fazem e fingem desconhecer as consequências, merecem enfrentamento intelectual. No Peru uma imensa passeata teve o bordão “No te metas com mis hijos”, denunciando a ideologia de género e o fascismo dos governos que ousam colocar suas patas na formação dos filhos, tarefa primordial da família. É crucial identificar a orquestração por trás de algumas coisas e travar o bom combate. Para que a humanidade não choque o ovo da serpente de um governo mundial. 

J. B. Teixeira





As Respostas Encontram-se Dentro de Nós

Tarde me apercebi que as respostas estão dentro de nós. Depositamos esperança numa ou noutra solução, num futuro acontecimento que nos vai dar uma solução para as nossas questões interiores, as nossas expetativas, os nossos sonhos, mas depois vem a desilusão. Se não lutarmos afincadamente por aquilo que ambicionamos, ninguém o fará por nós. Pode existir uma ajuda pontual, uma opinião, uma orientação, mas a solução, essa, temos de a procurar no nosso interior, em diálogo com Deus. Ut videam. Veio-me ao pensamento uma frase que alguém uma vez disse. Se queremos que nos saia a lotaria, ao menos temos de a comprar. Esta é a realidade. As coisas que ambicionamos não caem do céu, temos de nos esforçar por as obter, ou seja nada se faz sem esforço. Depois, sabe-nos melhor o resultado obtido, através do nosso empenho e motivação. Podemos até não o alcançar, mas fica-nos a satisfação interior de que ao menos independentemente do resultado obtido, lutámos por isso, não estivemos parados no nosso cantinho, na nossa comodidade, à espera que as soluções viessem ao nosso encontro, ou em alternativa, caiam do céu. Apercebemo-nos então de que na realidade não passavam de meras ilusões, sem fundamento e base sólida, enquanto fuga para uma realidade que considerávamos menos agradável. Tudo tem o seu tempo. Mas também é sobejamente conhecida a frase de Wiston Churchill: “O pessimista vê dificuldades em cada oportunidade, o otimista vê oportunidade em cada dificuldade”. Os conservadores de Churchill, apesar da vitória na Segunda Guerra Mundial em 1945, perderiam as eleições que se lhe seguiram a favor dos trabalhistas. Também é igualmente conhecida a sua frase: “O sucesso é ir de fracasso em fracasso sem perder entusiasmo”.

Também me veio ao pensamento que só Deus nunca nos desilude porque está sempre connosco, a nosso lado, nos bons e maus momentos, ajudando-nos a recriar a esperança dentro de nós próprios e ao nosso redor. 

Quando a juventude começa a faltar é nesses momentos que a sabedoria vence. Como alguém referiu: ”Cultura é tudo aquilo que nos resta depois de termos esquecido o que aprendemos”. Mas não é completamente verdade. Hoje em dia com a formação ao longo da vida, com as novas tecnologias, se nos esforçarmos por continuar a investir na aquisição de outros conhecimentos e competências, a cultura permanece. Temos de manter a nossa identidade. Os novos tempos exigem uma maior pró-atividade. Por uma questão de graça, comento uma pergunta da minha neta, com os seus seis anos, veio-me solicitar o meu apoio para resolver um problema no seu tablet questionando primeiro. “Vovó, és info-excluída”? Na realidade, às vezes também tenho algum grau de dificuldade com as novas tecnologias. Considero que as crianças possuem mais rapidez e apetência. Mas não quero mesmo que me considere info-excluída!

E temos um exemplo inquestionável, que nos enche de orgulho. O Papa Francisco, que constitui um verdadeiro exemplo de luta, em prol da paz, na defesa dos oprimidos, dos migrantes, dos mais desfavorecidos. Apela com frequência à solidariedade dos povos, ao fim dos diferentes conflitos existentes por esse mundo fora que causam tantas e tantas vítimas, também apela à preservação do meio ambiente. Intercede pelos que não têm voz. Nos diferentes dias alusivos aos “dias mundiais” que pretendem chamar a atenção para as necessidades reais da humanidade, as suas mensagens não deixam ninguém indiferente. Aos 81 anos possui uma energia invejável. Prova disso, são as suas diferentes viagens pelos vários países que careçam de algum apoio, ou, como em Portugal este ano em Fátima, onde celebrou o Centenário das Aparições da Virgem aos Pastorinhos e a canonização de Francisco e de Jacinta. A sua enorme força, humanidade e simplicidade só pode vir de um grande amor a Deus e ao próximo. Na sua viagem ao Peru, referiu ao visitar um lar para crianças em risco: “O vosso olhar e a vossa vida requerem um compromisso e esforços cada vez maiores para não ficarmos cegos e indiferentes perante tantas outras crianças que sofrem e passam necessidades. Não há dúvida que sois o tesouro mais precioso de que devemos cuidar”.

Chegado este momento, sinto a necessidade de exclamar: “Meu Deus, como às vezes, se torna longa e sinuosa a estrada da vida que temos de percorrer, cada um à sua maneira”! Mas continuo a referir Francisco ainda no Peru, dirigindo-se a membros do clero e de instituições religiosas, enquanto conselho, tendo dado enfase à capacidade de “rir-se de si mesmo”.

“Aprender a rir de si mesmo dá-nos a capacidade espiritual de estar diante do Senhor com os nossos próprios limites, erros e pecados, mas também com os próprios sucessos e com a alegria de saber que Ele está a nosso lado. Um bonito teste espiritual é interrogarmo-nos sobre a capacidade de rir de nós mesmos”. O Papa recomendou dois “comprimidos”. “Falar com Jesus, Nossa Senhora na oração para pedir a “graça da alegria”; e “olhar-se ao espelho”. “Este sou eu? Isso faz-te rir. Ah, ah, ah! E isso não é narcisismo, pelo contrário, aqui funciona como cura”. Sustentou ainda que o encontro com Jesus “muda a vida, estabelece um antes e um depois”… convidando os presentes a servir os outros com “amor entranhado, amor de misericórdia”.

Termino estas considerações voltando ao título: “As Respostas Encontram-se Dentro de Nós”. 

Maria Helena Paes



Ventos do Sul

Olá!
Estes dias são para estar atento aos ventos do Sul, os que transportam palavras, mensagens e desafios deixados nas jornadas de formação para quatro dioceses a Sul do Tejo - Setúbal, Évora, Beja e Algarve -, nomeadamente do cardeal Ravasi com indicações para um diálogo que crie proximidade como marca do cristianismo. 
Um projeto integrado nas propostas formativas do Instituto Superior de Teologia de Évora, para sacerdotes e leigos, que este ano analisa o tema “secularização, diálogo, discernimento”.
Em Roma, o Papa Francisco disse que os pastores, sacerdotes ou bispos, devem marcar o seu quotidiano por duas atitudes: proximidade e ternura.
Depois do Sul, esta quarta-feira voltamos atenções para o Norte, para lhe dar conta do decorrer dos trabalhos na Jornada da Faculdade de Teologia no Porto. E vamos também contar-lhes, nos próximos dias, porque é muito importante para muitas pessoas o "Grupo ao 3º Dia".
Esta quarta-feira, às 15h00, o programa Ecclesia na RTP2 divulga o projeto de formação sobre iconografia cristã promovido pelo Secretariado Nacional dos Bens Culturais; mais à noite, na Antena 1, pelas 22h45, partilhamos consigo uma nova história de Vida Consagrada.
Votos de um excelente dia, com muitas e boas notícias
Paulo Rocha

«Centralidad de la conciencia» y no al «trabajo burocrático»: el Papa, al Tribunal de la Rota Romana

29 enero 2018


El Papa Francisco centró su intervención
en la "centralidad de la conciencia"
Con motivo de la inauguración del Año Judicial, el Papa ha concedido este lunes audiencia a los prelados auditores, funcionarios, abogados y colaboradores del Tribunal de la Rota Romana. En su discurso, Francisco ha recordado que su labor no puede recudirse a un “mero trabajo burocrático” y centró su intervención en la “centralidad de la conciencia”.

De este modo, el Pontífice afirmó que “con respecto a la declaración de nulidad o validez del vínculo matrimonial, os colocáis, de alguna manera, como expertos en la conciencia de los fieles cristianos. En este papel, estáis llamados a invocar constantemente la ayuda divina para llevar a cabo con humildad y mesura la grave tarea confiada a la Iglesia”.

Recuperación y salvaguardia de una conciencia cristiana
A su juicio, hay una “urgente necesidad de escuchar, por parte de los pastores de la Iglesia, las instancias  y las expectativas de aquellos  fieles cuya  conciencia se ha vuelto muda y ausente por muchos años,  y más tarde, han sido ayudados por Dios y por  la vida a recuperar algo de luz, recurriendo a la Iglesia para tener la paz de sus conciencias”.

Siguiendo con su argumentación, el Papa Francisco insistió en esta necesidad: “¡Qué inapreciable y urgente es la acción pastoral de toda la Iglesia para la recuperación, la salvaguardia, la custodia de una conciencia cristiana, iluminada por los valores evangélicos! Será una empresa larga y no fácil, que requiere a los  obispos y sacerdotes un trabajo incansable  para iluminar, defender y sostener la conciencia cristiana de nuestro pueblo”.

La necesidad de un catecumenado
El Papa aprovechó para repetir un llamamiento que ya hizo en el pasado y que pasa por “un catecumenado matrimonial, entendido como itinerario indispensable de los jóvenes y parejas destinado a hacer revivir su conciencia cristiana, sostenida por la gracia de los dos sacramentos, el bautismo y el matrimonio”.

Para Francisco, “la fe es luz que ilumina no solo el presente sino también el futuro: el matrimonio y la familia son el futuro de la Iglesia y de la sociedad”. Y por ello, cree “necesario promover un estado de catecumenado permanente para que las conciencia de los bautizados esté abierta a la luz del Espíritu”.

Dirigiéndose directamente a los jueces, les dijo que “la estrecha conexión entre la esfera de la conciencia y la de los procesos matrimoniales de los que os ocupáis diariamente, requiere que se evite que el ejercicio de la justicia se reduzca a un mero trabajo burocrático”.

Intervención íntegra del Papa Francisco

Queridos prelados auditores,

Os saludo cordialmente, comenzando por el decano, a quien agradezco sus palabras. Junto con vosotros, saludo a los funcionarios, a los abogados y a todos los colaboradores del Tribunal Apostólico de la Rota Romana. Os deseo lo mejor para el año judicial que inauguramos hoy.

Hoy me gustaría reflexionar con vosotros sobre un aspecto que califica vuestro servicio judicial,  o sea la centralidad de la conciencia, que es al mismo tiempo la cada uno de vosotros  y la de las personas de  cuyos casos os ocupáis. De hecho, vuestra actividad también se expresa como ministerio de la paz de las  conciencias y requiere ser ejercida con toda  conciencia, como  bien expresa la fórmula con que se emanan vuestras  ad consulendum conscientiae o ut consulatur conscientiae.

Con respecto a la declaración de nulidad o validez del vínculo matrimonial, os colocáis, de alguna manera, como expertos en la conciencia de los fieles cristianos. En este papel, estáis llamados a invocar constantemente la ayuda divina para llevar  a cabo con humildad y mesura la grave tarea confiada a la Iglesia, manifestando así la conexión entre la certeza moral, que el juez debe alcanzar ex actis et probatis, y el ámbito de su conciencia, conocido únicamente por el Espíritu Santo y asistido por Él. De hecho, gracias a la luz del Espíritu, nos es dado entrar en el área sagrada de la conciencia de los fieles. Es significativo que la oración antigua del  Adsumus, que se proclamaba al comienzo de cada sesión del Concilio Vaticano II, se rece con tanta frecuencia en vuestro Tribunal.

El ámbito de la conciencia ha sido muy importante para los Padres de los dos últimos Sínodos de los Obispos, y ha resonado de manera significativa en la exhortación apostólica post-sinodal Amoris laetitia. Esto se deriva de la toma de conciencia  del Sucesor de Pedro y de los padres sinodales sobre la urgente necesidad de escuchar, por  parte de los pastores de la Iglesia, las instancias  y las expectativas de aquellos  fieles cuya  conciencia se ha vuelto muda y ausente por muchos años,  y más tarde, han sido ayudados por Dios y por  la vida a recuperar algo de luz, recurriendo a la Iglesia para tener la paz de sus conciencias.

La conciencia juega un papel decisivo en las decisiones difíciles que enfrentan las novios  para acoger  y construir la unión conyugal y, por lo tanto, la familia según el designio de Dios. La Iglesia, tierna madre, ut consulatur conscientiae de los fieles  necesitados de  verdad,  ha notado la necesidad de invitar a cuantos  trabajan en la pastoral matrimonial y  familiar a una renovada sensibilización a la hora de  ayudar a construir y cuidar el santuario íntimo de sus conciencias cristianas. En este sentido, me gusta destacar que en los dos documentos en forma de motu proprio, emanados para la reforma del procedimiento matrimonial, he exhortado  a instituir la encuesta pastoral diocesana para que el proceso fuera no solamente más expedito, sino también más justo, en el  debido conocimiento de las causas y motivos  que están en los orígenes  del fracaso matrimonial. Por otro lado, en la exhortación apostólica  Amoris laetitia,  se indicaban itinerarios pastorales para ayudar a los novios a entrar sin temor en el discernimiento y la consiguiente elección del estado futuro de vida conyugal y familiar, y se describía en los primeros cinco capítulos la extraordinaria riqueza de la alianza conyugal diseñada por Dios en las Escrituras y vivida por la Iglesia a lo largo de la historia.

Es muy necesaria la  experiencia continua de fe, esperanza y  caridad, para  que los jóvenes vuelvan a decidir, con conciencia segura y serena, que la unión conyugal abierta al don de los hijos es una gran alegría para Dios, para la Iglesia, para la humanidad. El camino de reflexión sinodal sobre el matrimonio y la familia, y la sucesiva exhortación apostólica Amoris laetitia, han tenido un itinerario y un objetivo obligatorio: cómo salvar a los jóvenes del estruendo y el ruido ensordecedor de lo efímero, que les lleva  a renunciar a asumir compromisos estables y positivo para el bien individual y colectivo. Un condicionamiento que silencia la voz de su libertad, de esa celda íntima -la conciencia de hecho- que solo Dios ilumina y abre a la vida, si se le permite entrar.

¡Qué inapreciable y urgente es la acción pastoral de toda la Iglesia para la recuperación, la salvaguardia, la custodia de una conciencia cristiana, iluminada por los valores evangélicos! Será una empresa larga y no fácil, que requiere a los  obispos y sacerdotes un trabajo incansable  para iluminar, defender y sostener la conciencia cristiana de nuestro pueblo. La voz sinodal de los Padres obispos  y la sucesiva exhortación apostólica Amoris laetitia han asegurado así un punto primordial: la relación necesaria entre la regula fidei, es decir, la fidelidad de la Iglesia al magisterio intocable sobre  el matrimonio, así como sobre la Eucaristía, y la atención urgente de la Iglesia misma a los procesos psicológicos y religiosos de todas las personas llamadas a la elección del matrimonio y la familia. Recogiendo  los deseos de los padres sinodales, ya he tenido ocasión de recomendar el esfuerzo de un  catecumenado matrimonial, entendido como itinerario indispensable de los jóvenes y de  las parejas destinado  a hacer revivir su conciencia cristiana, sostenida por la gracia de los dos sacramentos, el bautismo y el matrimonio.

Como he subrayado otras veces, el catecumenado es en sí único, en cuanto bautismal, es decir, radicado en el bautismo, y al mismo tiempo en la vida,  necesita de carácter permanente, siendo permanente la gracia del sacramento del matrimonio, que precisamente porque es  gracia es fruto del misterio, cuya riqueza solo puede ser custodiada  y asistida en la conciencia de los cónyuges como individuos y como parejas. Se trata, en realidad, de figuras peculiares de esa incesante cura animarum que es la razón de ser de la Iglesia y de nosotros, pastores, en primer lugar.

Sin embargo, el cuidado de las conciencias no puede ser un compromiso exclusivo de los pastores, sino , con diferentes responsabilidades y modalidades, es la misión de todos, ministros y fieles bautizados. El beato Pablo  VI exhortaba a la "fidelidad absoluta para salvaguardar la "regula fidei ' "(Enseñanzas XV [1977], 663), que ilumina la conciencia y no puede ser ofuscada o  disgregada. Para hacer esto - dice Pablo VI - "hay que evitar los extremismos opuestos, sea por parte de  los que apelan a la tradición para justificar su desobediencia al supremo Magisterio y al Concilio ecuménico, sea por parte de aquellos que se desenraizan  del  humus eclesial corrompiendo  la doctrina verdadera de la Iglesia; ambas actitudes son un signo de subjetivismo indebido y tal vez inconsciente, cuando  no desafortunadamente de obstinación, de testarudez, de desequilibrio; posturas que hieren en el corazón a la Iglesia,  Madre y  Maestra"(Enseñanzas XIV [1976], 500).

La fe es luz que ilumina no solo el presente sino también el futuro: el matrimonio y la familia son el futuro de la Iglesia y de la sociedad. Por lo tanto, es necesario promover un estado de catecumenado permanente para que la conciencia de los bautizados esté abierta a la luz del Espíritu. La intención sacramental nunca es el resultado de un automatismo, sino siempre de una conciencia iluminada por la fe, como resultado de una combinación de lo humano y lo divino. En este sentido, se puede decir que la unión conyugal es verdadera solo si la intención humana de los cónyuges está orientada según lo que desean Cristo y la Iglesia. Para hacer cada vez más  conscientes de ello a los futuros esposos es necesaria la aportación, además que de  los obispos y sacerdotes, de otras personas involucradas en la pastoral, religiosos y fieles  laicos corresponsables  en la misión de la Iglesia.
Estimados jueces de la Rota Romana, la estrecha conexión entre la esfera de la conciencia y la de los procesos matrimoniales de los que os ocupáis  diariamente, requiere que se evite que el ejercicio de la justicia se reduzca a un mero trabajo burocrático. Si los tribunales eclesiásticos cayeran  en esta tentación, traicionarían la conciencia cristiana. Por  eso, en el procedimiento del processus brevior, he establecido no solo que el papel de vigilancia  del obispo diocesano sea más evidente, sino también que él mismo, juez nativo en la Iglesia que le fue confiada, juzgue en primera instancia los  posibles casos de nulidad matrimonial. Debemos impedir que la conciencia de los fieles en dificultad con respecto a su matrimonio se cierre a un  camino de gracia. Este objetivo se logra mediante el acompañamiento pastoral, el discernimiento de las conciencias (véase la Exhortación apostólica Amoris Laetitia, 242) y con el trabajo de nuestros tribunales. Este trabajo debe llevarse a cabo con sabiduría y en la búsqueda de la verdad: solo de esta manera la declaración de nulidad produce una liberación de las conciencias.

Renuevo mi gratitud a cada uno por el bien que hacéis al pueblo de Dios, sirviendo a la justicia. Invoco la  asistencia divina en vuestro trabajo y os imparto de todo corazón la bendición apostólica.

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